El cierre del año productivo representa para la industria una instancia estratégica para revisar el desempeño técnico alcanzado y evaluar el cumplimiento de los estándares de calidad establecidos. Más allá de los balances económicos o administrativos, el fin de año funciona como un punto de control integral que permite analizar procesos, verificar registros y validar la consistencia de los resultados obtenidos a lo largo del tiempo. Esta revisión resulta clave para sostener la confiabilidad de los sistemas productivos y fortalecer la mejora continua.